Sueles empezar a dejar de ir a lugares donde crees
que te puede repetir y por lo tanto empiezas a limitar tu vida a situaciones
y personas que te podrían ayudar en caso de que se presentase
un nuevo ataque de pánico.
Todo esto cuando empieza a tener una duración de unas semanas,
meses, etc te lleva a pensar que no estás bien, que algo te
ocurre; tu vida se deteriora progresivamente, tu autoestima disminuye
ya que te comparas con los demás y ves que a ellos no les pasa
y llevan una vida normal. Tu estado de ánimo también
se ve afectado por todo esto y puede que empieces a deprimirte. Por
otra parte la hipervigilancia va en aumento y por lo tanto la mínima
sensación que te recuerde al pánico puede provocar nuevos
ataques.
Todo lo descrito empeora e incluso empiezas a dudar de lo que te dijo
aquel médico; que no corría riesgo tu vida y que no
te estabas volviendo loco. Así se instala el llamado trastorno
de pánico, lo cual se suele complicar generalmente con la agorafobia
que es como llamamos a la incapacidad para alejarte de lugares donde
puedas recibir la asistencia que tu crees necesitar caso de que el
ataque se presente repentinamente. Por el contrario te limitas a lugares
donde tengas el camino libre para recibir asistencia inmediata (en
muchas ocasiones la asistencia buscada no solo es médica sino
que es tener un taxi a mano, una pared en la que apoyarse, etc.) |
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